Los árboles son, sin duda alguna, el símbolo por excelencia de la naturaleza. Auténticos pulmones verdes que no solo necesitamos sino que, además, suponen el oscuro objeto de deseo de los amantes de la jardinería. Por eso, es más que común tener el prejuicio de que solo podemos disfrutarlos cuando disponemos de un espacio de buenas dimensiones. Algo que sin embargo no es así, y que pasa por saber algo: también hay árboles para jardines pequeños. O, mejor dicho, el increíble mundo vegetal nos permite elegir entre su inmensa variedad para no tener que renunciar a ellos por reducido que sea nuestro espacio.
La principal característica de los árboles para jardines pequeños es que no superan nunca una altura superior a los cinco metros. Algo que se fundamenta en que no tienden raíces con mucha profundidad, por lo que su crecimiento es moderado. Un factor maravilloso para quienes, aún con pocos metros de jardín, quieren poder disfrutar de la presencia de un árbol en él.
De su sombra, de su compañía, de su olor. De todos esos aspectos emocionales que, casi sin saberlo, aporta tenerlos cerca.
5 IDEAS DE ÁRBOLES PARA JARDINES PEQUEÑOS
Antes de ver nuestra propuesta de árboles para jardines pequeños, hay que tener en cuenta una consideración. Muchos de los arbustos del jardín pueden llegar a transformarse en árboles. Este es el caso de algunos como la Camelia, el Rododendro o, incluso, algunas de las propuestas que vamos a ver a continuación. Lo que sí hay que tener claro es que, tanto si se trata de un árbol como de un arbusto, su crecimiento no será de hoy para mañana. Tendrán que pasar incluso años para poder disfrutar del árbol que tenemos en nuestra mente. Algo que hay que contemplar a priori, y que puede inclinar la balanza a favor de árboles para jardines pequeños de crecimiento rápido.
Además de este aspecto, hay otro más a considerar antes de comprar árboles para jardines pequeños. Y es que, sobre todo en espacios reducidos, tendremos que ser sumamente cuidadosos con la elección por una cuestión de estética. Como vimos en nuestros consejos de paisajismo para espacios pequeños, los árboles nos pueden ayudar a crear esos juegos de alturas tan importantes para ampliar a nivel óptico el espacio. Sin embargo, contar con ellos también implica mantener a raya su crecimiento horizontal. O, lo que es lo mismo, su volumen. La mejor manera de que no intercedan visualmente en el espacio sino que lo completen.
Partiendo de estos dos aspectos, veamos cinco propuestas de árboles para jardines pequeños. Cinco maravillosas especies con flor, con fruto o sin ellos para decorar nuestra naturaleza.
1. Árbol de Júpiter, uno de los árboles para jardines pequeños ideales
Una de las opciones favoritas para quienes buscan árboles para jardines pequeños. Uno de sus principales atractivos es su floración. Rosas, blancos, malvas e, incluso, morados aparecen con la llegada de la primavera en su ramaje vistiendo de color su copa. Con una altura que no suele superar los cinco metros, la principal característica del Árbol de Júpiter es que crece de manera redondeada. Además, admite sin problemas la poda por lo que podemos darle la forma que deseemos.
Árbol de hoja caduca, puede ser cultivado incluso en maceta alcanzando una altura considerable. Lo ideal es cultivarlo en un sustrato ácido y siempre en un lugar a pleno sol. A pesar de esto, es un árbol que aguanta bien el frío: soporta heladas hasta 15 grados bajo cero. En lo único que sí es exigente es en lo que respecta al agua. Necesitará un riego abundante y un terreno húmedo para crecer.
2. Manzano ornamental, un precioso frutal de tamaño medio
Y si podemos tener árboles para jardines pequeños con flor, ¿por qué no pedir, también, que den su fruto? Este es el caso del manzano. Un árbol de crecimiento medio que, además, tiene otra virtud: una preciosa floración blanca en primavera. Este árbol frutal, que no suele superar los tres metros de altura, también se caracteriza por un crecimiento redondeado en su copa.
A pesar de ser un árbol rústico y resistente, hemos de cuidar el lugar de plantado. Si vivimos en un clima frío, lo ideal es que esté situado plenamente al sol. Si, por el contrario, es cálido crecerá mejor en semisombra. En ambos casos, es importante protegerlo de los vientos fuertes. Además, es importante que tenga un riego regular y abundante sobre todo en los meses de verano.
3. Arce japonés
Teniendo en cuenta su sobrenombre, nos hacemos una idea de por qué es uno de los arboles para jardines pequeños. También llamado arce enano, tampoco supera los cinco metros de altura. Más allá que la belleza de sus características hojas, con la llegada del otoño este árbol es un auténtico espectáculo. Es en esta estación cuando toman un color entre rojo y púrpura.
Su ubicación ideal siempre será en semisombra. Tanto si lo cultivamos en una maceta de buenas dimensiones como directamente en suelo, hay que ser precavidos. El arce japonés exige un terreno arcilloso, ya que demanda humedad constante.
4. Ciruelo rojo
Aunque su nombre pueda despistarnos, el ciruelo rojo no forma parte de los tan codiciados árboles frutales. Sin embargo, compensa esta falta de fruto con su increíble belleza natural. Y no hablamos solo de esa floración rosa tan característica que tiñe el árbol desde finales de febrero. También hay que considerar que sus hojas se caracterizan por ser de color rojo, morado e, incluso, púrpura. Un escenario de color que nos permite anticiparnos a la primavera.
Es uno de los árboles para jardines pequeños más habituales ya que tiene un tamaño manejable. Además de esto, es increíblemente rústico: resiste tanto a las heladas como a la sequía. En lo único que es exigente es en lo que respecta al lugar de plantado. A menos que vivamos en un clima con veranos intensos, prefiere estar a pleno sol. Pero, más allá de esto, hemos de ser cuidadosos con el terreno. No necesita mucha agua, por lo que demanda un suelo ligero y suelto con buen drenaje.
5. Durillo
Nuestra última propuesta de árboles para jardines pequeños es, en realidad, un arbusto con flor. Y sí, hace honor a su nombre: es increíblemente resistente. Tanto que no tenemos que complicarnos mucho con su lugar de plantado ni con su riego. Aguanta el frío y el calor, y crece a la perfección a pleno sol o en semisombra. También llamado laurel salvaje, tiene una maravillosa característica: su floración blanca en pleno invierno.
A pesar de ser un arbusto, puede llegar a alcanzar los tres metros de altura. Gracias a la poda de formación tras la floración, podemos eliminar las ramas laterales para obligarle a crecer en vertical. Tan solo demandará dos aspectos: un suelo con un buen drenaje, y un riego moderado.


